Factores que afectan el tiempo de curado en minería: claves para recuperar equipos críticos y volver a operar más rápido

Cuando una correa transportadora se daña, un chute pierde espesor por abrasión o una polea requiere recuperación; la pregunta no es si la reparación es posible, sino cuánto tiempo estará detenido el equipo.

En minería, cada hora de inactividad impacta la producción, la planificación de mantenciones y la disponibilidad de activos críticos. Por eso, el tiempo de curado de un revestimiento o sistema de reparación es un factor que influye directamente en la continuidad operacional.

Sin embargo, el tiempo de curado no depende únicamente del producto utilizado. Existen variables ambientales, condiciones de aplicación y factores técnicos que pueden acelerar o retrasar significativamente una reparación.

Comprender estos factores permite planificar mejor las intervenciones y maximizar el desempeño de soluciones como FLEXSOL® y DURAFAST®, desarrolladas para responder a las exigencias del mantenimiento industrial en minería.

¿Qué es el tiempo de curado y por qué es tan importante?

El tiempo de curado corresponde al período necesario para que un revestimiento o material de reparación desarrolle las propiedades mecánicas requeridas para entrar en servicio. Durante este proceso, el producto adquiere adherencia, resistencia al desgaste, resistencia química, elasticidad y estabilidad mecánica.

En una operación minera, la diferencia entre esperar una hora o varias horas adicionales para volver a operar puede tener un impacto significativo en la continuidad de la producción.

Por eso, el objetivo no es solamente lograr un curado rápido, sino alcanzar un curado confiable que permita devolver el equipo a operación con seguridad.

Condiciones ambientales: temperatura y humedad

La temperatura influye directamente en la velocidad de las reacciones químicas responsables del curado. Cuando la temperatura disminuye, estas reacciones tienden a ralentizarse, aumentando los tiempos necesarios para que el producto alcance sus propiedades operacionales. Este desafío es especialmente común en minería, donde muchas faenas operan en altura, enfrentan temperaturas bajo cero durante ciertas épocas del año o presentan importantes variaciones térmicas entre el día y la noche.

La humedad también puede afectar el desempeño de una reparación. Superficies húmedas, condensación o presencia de agua pueden comprometer la adherencia y dificultar el desarrollo adecuado de las propiedades mecánicas del revestimiento.

La preparación de superficie sigue siendo determinante

Incluso cuando se utiliza un producto de alto desempeño, una preparación deficiente puede afectar significativamente el resultado final.

Polvo, grasa, humedad residual, corrosión o contaminantes superficiales reducen la capacidad de adherencia y aumentan el riesgo de fallas prematuras. Por ello, las etapas de limpieza, desbaste y acondicionamiento de la superficie son fundamentales para lograr una reparación duradera.

Cómo se ven estos factores en una reparación real

Durante una reparación de emergencia realizada en una banda transportadora minera, el objetivo era recuperar la continuidad operacional frente a un daño lateral de aproximadamente 17 metros.

La intervención contempló preparación mecánica de superficie, limpieza, aplicación de primer y control de las condiciones de aplicación antes de utilizar un sistema de vulcanización en frío.

El trabajo completo se ejecutó en 4 horas y 20 minutos, mientras que el material alcanzó condiciones operacionales aproximadamente una hora después de su aplicación.

Una reparación convencional habría requerido aproximadamente 48 horas de detención operacional para reemplazo y vulcanización de la sección dañada. Esto representa pérdidas potenciales estimadas entre US$10–13 millones en producción detenida.

Cuando una reparación logra desarrollarse dentro de una ventana de mantención reducida, el beneficio va mucho más allá del área de mantenimiento.

Se reduce el tiempo de detención, se recupera disponibilidad de activos críticos, se disminuye el riesgo asociado a intervenciones prolongadas y se facilita la continuidad de la operación.

Por eso, al evaluar una solución para reparación de equipamiento minero, es importante considerar no solo la resistencia final del producto, sino también las condiciones que le permiten alcanzar dichas propiedades en el menor tiempo posible.

Porque en minería, una reparación exitosa no se mide únicamente por cómo queda una superficie. Se mide por la rapidez con que el equipo vuelve a operar y por la confianza de que seguirá haciéndolo hasta la próxima ventana de mantención.

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