Las detenciones no planificadas rara vez comienzan con una gran falla.
La mayoría de las veces, el problema se origina mucho antes. Un desgaste que avanza lentamente, un corte que parece menor, un revestimiento que comienza a desprenderse o una pérdida de espesor que pasa inadvertida durante la operación.
Cuando estas señales no se detectan a tiempo, una reparación preventiva puede transformarse en una intervención de emergencia. Esto genera un impacto en la continuidad operacional, la planificación de mantenciones y la disponibilidad de equipos críticos.
Por eso, una estrategia de mantenimiento efectiva no consiste únicamente en reparar cuando ocurre un daño. También implica identificar oportunamente los primeros signos de desgaste y actuar antes de que comprometan la operación.
El desgaste siempre entrega señales
La abrasión, el impacto constante del material, la vibración y la exposición a ambientes corrosivos o incluso cambios en los procesos productivos, forman parte de las condiciones habituales de trabajo en la industria minera.
Con el tiempo, estas exigencias generan un deterioro progresivo en componentes como correas transportadoras, chutes, poleas, rodillos, bombas, hidrociclones, cañerías y otros equipos sometidos a condiciones severas.
Cuando no se interviene oportunamente, estos pequeños daños pueden evolucionar hasta provocar fugas, desprendimientos, fallas estructurales o detenciones no programadas.
La inspección visual sigue siendo una herramienta clave
Las inspecciones visuales realizadas de forma periódica por operadores y equipos de mantenimiento continúan siendo una de las herramientas más efectivas para detectar anomalías antes de que evolucionen hacia fallas mayores.
Observar el estado de los revestimientos, identificar zonas con desgaste acelerado o detectar pequeñas grietas y desprendimientos permite planificar intervenciones durante ventanas de mantención, reduciendo el riesgo de reparaciones de emergencia.
Más que una rutina, la inspección visual representa una oportunidad para anticiparse al problema y mantener la continuidad operacional.
Señales que no conviene pasar por alto
Durante una inspección, existen indicios que pueden advertir la necesidad de una intervención preventiva:
- Cortes o desgarros en correas transportadoras.
- Desprendimientos parciales de revestimientos de caucho.
- Pérdida de espesor por abrasión en chutes, tolvas o ductos.
- Grietas o fisuras en superficies sometidas a vibración constante.
- Corrosión localizada o zonas con ataque químico.
- Filtraciones o desgaste en bombas, hidrociclones, celdas, cañerías y/o canaletas.
- Daños en poleas, rodillos y componentes sometidos a impacto o abrasión continua.
Detectar cualquiera de estas condiciones permite evaluar alternativas de reparación antes de que el daño afecte la disponibilidad del equipo.
Sin embargo, cuando la falla ya ocurrió, el tiempo vuelve a ser el factor crítico. En esos casos, el desafío cambia. No se trata de evitar el desgaste, sino de recuperar la operación en el menor tiempo posible.
Por ello, las soluciones utilizadas para reparar componentes críticos deben facilitar intervenciones rápidas, confiables y ejecutables directamente en terreno.
Reparar rápido también es parte de la continuidad operacional
Nuestras líneas FLEXSOL® y DURAFAST® fueron desarrolladas para responder precisamente a este tipo de escenarios.
Sus sistemas de reparación en frío permiten intervenir equipos directamente en terreno, sin necesidad de desmontajes complejos y con retorno a la operación en aproximadamente una hora bajo condiciones de aplicación controladas.
Dependiendo del tipo de intervención, permiten recuperar superficies de caucho, metal, cerámica y hormigón afectadas por abrasión, impacto, vibración o corrosión, contribuyendo a prolongar la vida útil de componentes críticos y reducir la necesidad de reemplazos prematuros.
Esta combinación entre facilidad de aplicación, alta adherencia y resistencia mecánica permite responder con rapidez frente a una falla inesperada, apoyando la continuidad operacional cuando el tiempo es un factor determinante.
Mantener una operación andando implica reconocer las primeras señales de desgaste, planificar reparaciones preventivas y contar con soluciones que permitan responder con rapidez cuando una detención no puede evitarse.
Porque en minería, una reparación bien ejecutada ayuda a proteger la continuidad de toda la operación. We make it simple.
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